La historia del gas en Galicia se inició en un lejano 1853 cuando el emprendedor francés, Louis Laty, consiguió que el Ayuntamiento de A Coruña le otorgase el contrato de alumbrado por gas de la ciudad.
De esta forma, en apariencia sencilla, empezaba el primer servició público, que indudablemente exigía una inversión pesada y cuantiosos capitales, para producir una mejora urbana de indudable calado sociológico.